Un lugar para debatir sin prejuicios.

Manifestación del 15-M

Después del mítico “hello word” que todo nuevo blogger debe de tomar como bautizo. Voy a intentar comentar mis experiencias en el movimiento 15-M.

Todo empezó un 15-M por la mañana. Yo era un twittero novato y apenas usaba esa extraña red social. Total que aquel día me dio por mirar haber que había. En ese momento vi un tweet de David Bravo, al cual seguía por los temas de la ley sinde, haciendo un llamamiento a salir a la calle esa tarde. Me informé de sobre que iba la manifestación y me pareció una fantástica idea. Democracia real ya. Aquel mismo día a las 2 de la noche había dado un discurso de borracho con un tipo un tanto raro, discurso en el cual yo le decía que el PP y el PSOE eran el mismo partido y el con su chándal de salir de fiesta estilo años 90 se reía preguntándome si no estudiaría yo ciencias políticas. Le miré raro, pues nadie le había invitado a la conversación y se fue. A la salida de la chupitería siempre ocurren cosas raras. Yo siempre había opinado que el sistema político actual era como el sistema político canovista del siglo XIX, en el cual predominaba el turnismo entre los 2 partidos más importantes. Total, ya que no tenía nada que hacer por la tarde y siempre solía usar la tarde de domingo en descubrir algún lugar de Zaragoza y su extrarradio en bicicleta, decidí aquel día ir almenos a ver la manifestación en independencia. Al llegar allí los gritos de “no nos mires, únete” me hicieron dar el paso y entrar en la manifestación. Estuvo muy bien, había mucha más gente de que la se esperaba. La manifestación acabó y yo seguí mi vida un tanto esperanzado por lo que había visto.

Sorpresa el día de después al enterarme que en Madrid habían acampado en la puerta del sol, y en las demás ciudades estaban empezando. Se me ocurrió ir al pilar a ver que sucedía y me encontré un corro de gente hablando con un micrófono y un altavoz de guitarra eléctrica. Primera frase escuchada: “la violencia no tiene porqué ser mala” seguida de un montón de voces en contra. Había esperanza. Se siguió debatiendo, aunque más que debatir la gente lo que hacía era contar sus penas. Parecía casi terapia de grupo. A pesar de eso yo tenía muchas esperanza en este movimiento al cual estaba viendo crecer. En unos pocos días las 20-30 personas que estaban en el corro se multiplican muy rápidamente. Yo seguí yendo cuando podía a la plaza, a pesar de que la gente solamente contaba sus penas. Eso me hizo actuar. Me di cuenta que esto lo teníamos que sacar entre todos adelante. Si quería una democracia real, la tendríamos que construir entre todos. Eso fue lo que me animó a hablar en público. A pesar de que el jueves me apunté como que iba a hablar y al final no lo hice por los nervios, el no atreverme me hizo cambiar mi manera de pensar sobre por que debería salir a hablar. No fue solo por que la gente escuchara mi opinión, fue porque si no lo hubiera echo, no habría podido estar en paz conmigo mismo. Así pues el viernes salí ha hablar a la plaza. Después de tratar de calmar mis nervios de extrañas formas antes de subir al “escenario” que habían preparado y de ver que derrepente tenía el micrófono vacío delante mío con todo el mundo mirándome, di un paso al frente.

Día en el que me atreví a dar mi opinión

Nunca habían estado tantas personas pendientes de lo que yo dijera, no era mi cerebro el que hablaba, era mi boca. Mi cerebro había dejado echos los deberes sobre que tenía que decir, y ahora estaba en estado de “shock”. Tras empezar nerviosamente el discurso como había pensado, comencé a descubrir a la gente lo que pensaba en realidad. En este movimiento había mucha gente que quería abstenerse o votar en blanco el domingo, y con eso no iban a conseguir absolutamente nada. Las abstenciones hacen que el voto de los radicales de PP o PSOE, los cuales siempre votarán a esos partidos pase lo que pase, valgan más. Y los votos en blanco únicamente consiguen hundir a los partidos minoritarios, en los cuales está la forma de derrocar al bipartidismo, como ya pasó en la segunda república cuando se derrumbó el sistema canovista. Tras despedirme con una gran mención a Labordeta con el estribillo de su famosa canción “Habrá un día en que todos, al levantar la vista, veremos una tierra, que ponga libertad”, la gente me aplaudió y me sentí en la gloria. Luego de hablar con varios conocidos, me dijeron que a pesar de que empecé fatal, después mi discurso les gustó, lo cual me alegró muchísimo. Cuando dije lo que pensaba de verdad, fue cuando a la gente le gustó lo que decía. La gente seguía contando sus penas, pero yo había dado una posible solución, votar a partidos minoritarios. Es noche la pasé en el pilar con unos amigos, y dormí allí en una tienda de campaña que me acababa de comprar. La sensación de despertarte y estar en el pilar es fantástica. Una experiencia que todo el mundo debería probar.

Acampada en la plaza del pilar

Tras esto llegó el sábado y la jornada de reflexión. El rumor que corría de que iban a desalojar la acampada fue completamente falso. Ningún gobernante se atrevería a hacer algo contra el pueblo el día de antes de unas elecciones. La acampada siguió y se respetó la jornada de reflexión al no haber asamblea aquel día.

El domingo se despertó de esperanza. Era la primera vez que iba a votar y confiaba en que esto cambiara. Cual fue mi sorpresa al ver que la gente había seguido como siempre. La alternativa al PSOE el PP, tal y como pensaban nuestros antepasados del siglo XIX, los cuales estaban absolutamente convencidos de que la alternativa al partido conservador de Cánovas era el partido liberal de Sagasta y viceversa. Por lo menos la influencia de los partidos alternativos había aumentado. La guerra no se gana en un día.

Ataque de un mosso a un minusválido

Tras las elecciones el movimiento siguió adelante, aunque se calmó. La gente ya no iba a las asambleas, yo tenía que empezar a estudiar los exámenes. La victoria todavía no se planteaba cercana. Pero hubo algo que lo cambió todo. Cierto día ,como no, después de las elecciones, los mossos cargaron contra los acampados en Barcelona. Eso fue lo que me hizo volver a involucrarme. El ver como el estado usaba la violencia contra aquellos que pensaban diferente. En ese momento sentí lo mismo que debieron sentir los guerrilleros republicanos que dieron su vida por sus ideales. Pero eso es cosa de otra entrada.

Prometo que no tardaré mucho en continuar con esta historia, pero por hoy ya es suficiente 😉

Un saludo,

Numlet, librepensador.

[Continuación de la historia  Movimiento 15-M (2): Madurando.]
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Comentarios en: "Movimiento 15-M (1): Los inicios." (2)

  1. […] la anterior entrada si no la has leido,  pues esta historia es la continuación de la anterior Movimiento 15-M (2):  Los inicios] […]

  2. […] es la 3ª y última parte de la historía Movimiento 15-M, las anteriores entradas son: 1ª Parte https://alwaysfreemind.wordpress.com/2011/06/26/movimiento-15-m-1-los-inicios/ 2ª […]

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